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sábado, 23 de octubre de 2010

Pensamientos sobre economía II

Las personas comunmente tratan de obtener el máximo de recursos realizando el mínimo de esfuerzo.

A través de la historia, el ser humano desde comenzó a convertirse en un ser económico realizando trueques, dejó entrever que vendrían problemas que se derivarían de un simple concreto. Yo tengo esto, tú tienes esto: intercambiemos.

Creo que el sentido de pertenencia que alguien tiene sobre algún objeto en particular y su deseo de que alguien le de más valor para llegar a un intercambio, y de esta forma obtener mayor poder de adquisición para conseguir más objetos y comenzar así un ciclo, es lo que en cierta forma ha llevado al malgaste de la sociedad en general.

El malgaste de la sociedad económica es un simple término que hace alusión a que en una sociedad económica perfecta, donde todos los integrantes de la sociedad que participan y que desempeñan diferentes roles, y dichos integrantes tengan sus sentimientos morales arraigados y constantes, no habría problemas económicos que resolver puesto que sería una sociedad económica perfecta, donde todos los integrantes de la sociedad participarían activamente por dos objetivos comunes: satisfacer las necesidades propias y obtener un grado de bienestar mayor.

Sin embargo, muchos integrantes al no alcanzar a satisfacer sus necesidades de la forma generalmente aceptada, comienzan a actos que atentan contra el bienestar colectivo, y alterando el flujo de la economía.

Muchos condenan este alteramiento del orden económico, otros dicen que harían lo mismo. Mi punto de vista sería un simple depende. Si el acto delictivo es para cubrir una necesidad primaria tal como las dos primeras escalas en la piramide de Maslow, sería entendible. Por el contrario, si se trata de un acto de ambición, donde sus necesidades ya fueron cubiertas pero el sentimiento de poseer más poder es insaciable y causando daño, directa o indirectamente a la sociedad, entonces es un acto condenable.

Pensamientos sobre economía I

Un mundo apasionante es la economía, en mi corto tiempo como estudiante de Economía de la Universidad de Antioquia, es sorprendente como mi visión de las situaciones conyunturales aisladas, encajan perfectamente una con otra, cuando se observan de diferentes perspectivas.

Y es así, que todo el mundo, quierase o no, estamos de alguna forma realizando transacciones económicas sin darnos cuenta y sin importar el sistema bajo el cual nos encontremos inmersos.

Es así, pues, que todos los seres humanos somos seres económicos por naturaleza: algunos tratan de racionalizar de las formas más increibles sus recursos sea cuales sean; otros gastan en cantidades exorbitantes para conseguir más poder de adquisición; por otro lado hay unos que defienden un sistema particular indicando sus notables efectos positivos a nivel general, pero muchas veces dejando de lado, los efectos negativos y basando sus argumentos en creencias personales más que en creencias históricas; asimismo, hay unos que crean nuevas formas de obtener poder de adquisición al verse marginado o desplazado de muchas formas posibles de la forma general; entre otras.

Es así que he escuchado muchos pensamientos, que en cierta forma, son muy comunes sin importar la raza, religión, sexo, edad, escolaridad, pero sí importando su creencia política. De lo anterior, lo que más comúnmente se escucha a nivel general son dos tendencias muy fuertes, marcadas y diferenciadas: los de izquierda y los derecha.

Ambos movimientos se diversifican en muchos pensamientos o corrientes, pero todos tratamos de llegar a un solo objetivo: tratar de obtener el mayor bienestar general y común para la sociedad.

No es mi posición indicar cual tiene la razón o cual sería el camino a seguir, ya que la solución no es fácil, es compleja y me atrevería a decir, que casi imposible de alcanzar porque cuando de poder de adquisición se trata, no hay nadie que piense en el bienestar de los otros sin primero tener un bienestar propio. La única dimensión humana donde se observa este desprendimiento tal, donde se sacrifica el bienestar propio velando por el bienestar de mis compatriotas o ciudadanos del mundo, es en la dimensión del amor. Simplemente que el ser humano es un ser muy limitado, nuestro amor llega simplemente a nosotros mismos y a nuestras familias.

Me sorprende tristemente que en mi país, comenzando por mi Universidad, no se pueda expresar libremente pensamientos, siempre basados en el respeto, que vayan en contra de los pensamientos o creencias de otros, simplemente porque la dinámica es que si no estas de acuerdo conmigo, eres mi enemigo y muchas veces el costo por expresar la forma de pensar es demasiado alto.

 
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